Intuir Paisaje

INTUIR PAISAGE
LAETICIA MELLO

El rol del artista siempre ha sido manifestar poéticas que de algún modo respondan a su tiempo. La obra como registro de su entorno, y de las circunstancias que lo modifican constantemente. Hablar de paisaje en un momento como el que nos atraviesa, cargado de incertidumbre, y surcado por la intimidad de lo cotidiano, es una decisión acertada. Las pandemias tienden a acelerar la polarización y con ella sentimientos de conflicto social y división. Y, es la naturaleza parte inherente de la existencia humana, quien nos recuerda que cuando el tiempo se encuentra suspendido, el paisaje continúa respirando.

La serie de obras que Carmen Tarazona presenta en esta exposición, se alinean con su anterior producción Escribir Paisaje; en aquellas obras el dibujo acompañaba a la materia delineando fragmentos que como mapas orgánicos creaban símbolos de alguna lejanía. En esta nueva serie de pinturas, los horizontes bucólicos y atmósferas sublimes transmiten sensaciones en sentido deleuziano: son experiencia estética. Lo que percibimos se encuentra gobernado por lo sensible; por nuestra capacidad misma de vivir y de dar sentido a lo vivido. Aquí en estas obras, el dibujo ha desaparecido por completo, y la materialidad del color con yuxtaposiciones de capas de múltiples intensidades estalla en toda su superficie permitiéndole al observador, vincularse con los paisajes desde lo espiritual al mismo tiempo que desde lo tangible y real.

Tarazona captura pictóricamente geografías a las que otorga una fuerza que fluye hacia una multiplicidad de direcciones. Desde sus pinturas de formato mas pequeño, donde lo gestual cobra importancia y el trazo se funde con desenfado en los planos de color; hasta sus obras en sinfonía con el romanticismo de Caspar Friedrich, envueltas en niebla espesa permitiendo entrever bosques en lo alto de los escarpes. En todas ellas cada horizonte se nivela suavemente en llanuras, montañas o aguas y nos conectan mas allá del tiempo y las fronteras.

El paisaje aquí, insinuado, no apunta a un área definida, extrínseca y estática, sino a un campo de fuerzas en movimiento, con capacidad de generar relaciones recíprocas y afectos inmanentes. La naturaleza como arte y el arte como un concepto estético que permite reflexionar sobre los modos de vida de la humanidad.